jueves, 29 de mayo de 2014

PALABRAS SIN HECHOS: UN AMBIENTE INCOHERENTE

Al parecer durante los últimos años se han venido fortaleciendo y unificando posiciones a favor de la recuperación y la protección del medio ambiente del planeta. Lo anterior se evidencia en la popularidad que han tomado los protocolos, tratados y convenios, la aparición de figuras públicas influyentes hablando del tema ambiental, la creación y consolidación de entidades, fundaciones u organizaciones ambientalistas y la amplia difusión que existe al respecto en las nuevas redes sociales. Términos como Medio Ambiente, Cambio Climático, Explotaciones Mineras, Caza Indiscriminada de Animales, entre otros, ocupan un lugar importante en la jerga popular, en las conversaciones, en los titulares de medios de comunicación y en las diferentes manifestaciones artísticas. El río Bogotá, arteria vital de nuestro departamento, los páramos, tan necesarios en el ciclo del agua, el aseo en los pueblos y ciudades, nuestra fauna, nuestras especies nativas, toman cada vez más importancia en el imaginario colectivo de nuestra Cundinamarca. Sin embargo nuestro Departamento tiene cada vez más problemas a nivel ambiental, lo que demuestra una fuerte incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace, tal como lo menciona el texto de la Declaración de Malmo (Suecia) en el año 2000 en su numeral 2: “Existe una alarmante discordancia entre los compromisos y las acciones” [1]Considero entonces que necesitamos menos palabras y más acciones, menos popularidad y más trabajo, o como dice un adagio popular: “menos caciques y más indios”, más lógica, menos incoherencia.

Según su definición, la palabra incoherencia es la Falta total de unión o relación adecuada de todas las partes que forman un todo[2], la cuál explica de manera precisa lo que sucede en nuestra sociedad y más exactamente en nuestras mentes, donde lo que se percibe es una posición responsable a nivel ambiental, pero que no es coherente con la realidad.

El estilo de vida actual influenciado por la tecnología y los medios de comunicación, genera unas directrices a través de las cuales se mide el éxito o el fracaso de las personas. Es así como a mayor cantidad y calidad (en relación con el precio) de artículos y comodidades tenga una persona, mayor es su éxito. En la mayoría de los casos dichos artículos y comodidades generan un impacto negativo en el planeta, pero satisfacen unas necesidades aparentes a las cuales muy pocos estarían interesados en renunciar y por el contrario trabajan día a día para poder tenerlas en mayor cantidad.

Es un asunto de intereses, la constante lucha entre lo General y lo Particular, donde es muy difícil de manera voluntaria sacrificar algo propio para aportar al beneficio general. Es una tradición, algo que está en la cultura, en la supervivencia y que desde hace tiempo nos viene haciendo daño, razón por la cuál la Constitución Política de Colombia en su Artículo 1, menciona la Prevalencia del Interés General[3], como uno de los principios fundamentales.

Probablemente somos una sociedad enferma que gira en torno a la popularidad y al consumismo[4], donde se muestra una imagen frente a los demás que no es coherente con lo que se piensa. No sólo somos hipócritas con los demás habitantes contemporáneos de la tierra, sino que también lo somos con las futuras generaciones, hablando de conciencia hacia un futuro que en realidad a muy pocos les importa, mientras se tenga lo que se quiere en el presente. Actuamos como mitómanos, buscando a través de las palabras modificar nuestra realidad, como si quisiéramos convencernos a nosotros mismos, como si las palabras limpiaran nuestro egoísmo, tal vez usándolas como mecanismo de salida para nuestro ahogo de pecados que no los condena ninguna religión ni creencia, ni siquiera la ley, pero que muy en el fondo sabemos que son pecados graves.

Aunque la difusión es necesaria y muchas veces efectiva a la hora de transformar tendencias y pensamientos, ¿qué asegura que las palabras se conviertan en acciones efectivas?. Es frecuente ver campañas publicitárias de productos y servicios que hablan de conciencia ambiental, pero ¿qué le dan éstas empresas al planeta?, ¿qué tanto ayudan?, ¿qué tan efectivas son?, ¿o será solamente una estrategia comercial?. Existen entidades que vigilan que las acciones mencionadas se cumplan, pero ¿Que parámetros usan para vigilarlas?, ¿es suficiente lo que exigen?, ¿quién lo determina?.

Nuestra región y en general todo el planeta necesita manos que siembren árboles, comunidades que limpien ríos o por lo menos que los dejen de contaminar, personas que usen más eficientemente el agua y la energía,  familias que enseñen a manejar adecuadamente los desechos y sobre todo mentes coherentes, menos egoístas que sean capaces de visualizar los ciclos de los artículos que se compran y el daño que éstos causan.

Sin duda cualquier acción por pequeña que sea sirve y es la sumatoria de éstas la que lograría detener parte del daño que se le hace al planeta. Ojalá pudiéramos equilibrar y tener una lógica entre lo que decimos y lo que pensamos, que pudiéramos actuar más y hablar menos, dejar de soñar con bonitas campañas ambientales y más bien trabajar en la educación ambiental adecuada de los niños desde la casa. Gastar menos tiempo en redactar emotivos discursos políticos e invertir más tiempo, planeación y recursos en estudios que determinen el camino adecuado para recuperar fuentes hídricas. Dejar de hablar de fatalidades, mostrando un oso polar sobre un m2 de hielo, o el asesinato de focas para en cambio determinar que elementos ambientales existen en perfecto estado y luchar por su cuidado. Dejar de seguir en facebok o twitter organizaciones ambientales y dejar de poner en nuestro estado frases alusivas al planeta para en lugar de ello fiscalizar a través de internet las entidades de control y exigir de ellas resultados. Dejar de hablar tanto y actuar más, no esperemos al día en que las palabras ni siquiera se las pueda llevar el viento.






[1]http://www.pnuma.org/perfil/malmo.php
[2]http://es.thefreedictionary.com/incoherencia
[3]http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=4125
[4]http://es.wikipedia.org/wiki/Consumismo

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